domingo, 30 de agosto de 2009

El Molino de Papel.



El miércoles pasado el Pequeño Profesor con algunos alumnos de la Pequeña Cátedra visitaron

al Maestro Papelero Alejandro Geiler en su nuevo Molino de Palermo Louvre.

En las fotos se muestra al Pequeño Profesor y a sus alumnos

posando con el Maestro Papelero para fotos de tipo docente, profesional y/o académico.

martes, 25 de agosto de 2009

Lo leve y lo por venir.

Lo leve lo es en la pompa de jabón y en su aire recibido y lo por venir al papel será lo que ronda al joven dibujante.

Juan Bautista Chardin se casó con dos Margaritas, se casó con dos mujeres llamadas Margarita. La primera le dio un hijo, Juan Pedro, y una hija a la cual también llamaron Margarita. La primera Margarita murió y su hija Margarita la siguió, el hijo Juan Pedro tuvo una pelea furiosa con su padre Juan Bautista a raíz de la herencia de su Madre Margarita y se suicidó ya de adulto. Juan Bautista con la otra Margarita no tuvo hijos. Con semejante historia llama la atención la ternura con que trata Juan Bautista los temas infantiles.

Relator: Pequeño Profesor.


El remolino de Hiroshige.


Con la publicación de las “36 vistas del Monte Fuji” de Hokusai y de la serie de los “53 sitios de la ruta Toukaidouie” de Hiroshige, el paisaje japonés aborda la xilografía o grabado en madera del Ukiyo-E.

Estos remolinos de Awa son cercanos a la famosa “Ola” de Hokusai.

Esta nueva disciplina paisajística conquistará a los europeos como Van Gogh.

Fuente: Hiroshige.

Adele Schlombs. Taschen.

Pequeño Profesor: Alfredo Benavidez Bedoya.

Un pintor académico muy mono.


Chardin tuvo en general un buen pasar económico y le gustaba el disponer de dinero. Como pintor de la Corte, la Academia de Bellas Artes, lo promovió, lo rentó, lo premió y lo protegió, hasta que en 1771 el nuevo presidente de la misma, Jean Baptiste Pierre, le manifestó hostilidad y le rechazó un pedido de jubilación como Tesorero “honorario” de la Academia. Este retrato donde aparece un mono en actitud de comenzar a pintar, con el pincel en la mano y el brazo apoyado en el tiento parece mofarse de ese pedante prepotente.
Nuestra Academia de Bellas Artes fue creada a imagen y semejanza de la Academia Francesa pero la nuestra no tiene monos, tiene gorilas.

domingo, 16 de agosto de 2009

Características gráficas y editoriales.


Hokusai.

Gorrión posado en una rama de cerezo llorón florecido.

Lleva tallado en caligrafía un poema de un poeta de la época.

Grabado en madera seguramente inspirador para Van Gogh.

El artista dibujaba a pincel.

El artista dibujaba la composición en finísimo papel.

El artista no grababa las matrices de madera.

El artista supervisaba los colores de la primera edición.

El grabador pegaba el dibujo del artista sobre la madera de cerezo y tallaba siguiendo los contornos.

El grabador era un artesano mal remunerado.

El grabador tallaba con cuchillo.

El grabador tallaba madera de cerezo de fibra no de cabeza.

El grabador tallaba las líneas más delgadas de lo que lo permite el pincel.

El grabador realizaba las texturas finas que el artista no definía: cabelleras, estampados, etc.

Al principio el grabado era en blanco y negro iluminado a mano. En 1743 Shiguenaga inventa el grabado en color mediante varias matrices superpuestas. Tajima llegó a realizar una estampa mediante 93 matrices superpuestas (NISHIKI-E). Se conseguían tonos mezclados en la superposición de tintas y también se aplicaban metales para policromar: oro en hojas, polvo de mica, dorado de bronce, plata, etc. En 1830 se comienzan a usar anilinas.

Los colorees cambiaban enormemente según las ediciones.

El impresor estampaba a mano, con baren, sin prensa.

El papel era hecho a mano.

La encuadernación también era manual.

Las maderas se guardaban y si había éxito se volvían a imprimir.

El texto en general estaba grabado en la matriz, a veces se usaban tipos móviles.

Una edición de lujo para un libro de poesía era de 50 a 100 ejemplares.

Una edición para una novela de moda era de varios miles de ejemplares.

La tinta era al agua, no grasosa.

Se entintaba la matriz de madera a pincel.

La tinta se preparaba a medida que se imprimía.

La tinta al agua saturaba las maderas y las curvaba.

Las maderas retalladas y aplanadas eran enviadas a las provincias para ediciones de segunda categoría.

Tintas japonesas:

Negra: hollín + cola + agua. Sumi-E.

Color: pigmento + pasta de arroz + agua.

Fuente: muchas, fue muy arduo conseguir todos estos datos.

La realización del grabado japonés.


El artista realizaba un dibujo previo. Sobre éste ponía una fina hoja de papel “minogami” y sobre este papel trazaba los contornos con tinta negra, este nuevo dibujo se llamaba “hanshita- e”. El hanshita-e era encolado cara abajo sobre una plancha de cerezo de fibra fina, el grabador tallaba para dejar en relieve las líneas del dibujo y desbastaba lo demás. Para asegurar un registro preciso entre las distintas planchas que se iban a superponer eran grabadas dos marcas (Kento). El impresor estampaba varias estampas de este “taco de trazo” y se las enviaba al artista para que indicara los colores. El artista lo hacía pintando con rojo las distintas zonas de color en forma separada en las estampas. Los grabadores encolaban al revés las estampas indicadoras en bloques de cerezo y tallaban dejando las zonas de color en relieve. El impresor preparaba el papel encolándolo con una mezcla “Dosa” y humedeciéndolo. El armazón para imprimir era cubierto con un lienzo para evitar que los bloques de madera se deslizaran, luego se colocaba el bloque en el armazón, se lo pincelaba con tinta negra (o de color), se ubicaba la hoja de papel respetando las marcas de registro y luego se la presionaba con una almohadilla llamada Baren. El artista nunca proveía a los impresores una prueba coloreada por él mismo, indicaba los colores sobre pruebas de color aproximativos. Fuente: muchas, fue muy arduo conseguir todos estos datos.

Un pintor académico muy mono.


Jean Baptiste Siméon Chardin.

Chardin tuvo en general un buen pasar económico y le gustaba el disponer de dinero. Como pintor de la Corte, la Academia de Bellas Artes, lo promovió, lo rentó, lo premió y lo protegió, hasta que en 1771 el nuevo presidente de la misma, Jean Baptiste Pierre, le manifestó hostilidad y le rechazó un pedido de jubilación como Tesorero “honorario” de la Academia. Este retrato donde aparece un mono en actitud de comenzar a pintar, con el pincel en la mano y el brazo apoyado en el tiento parece mofarse de ese pedante prepotente.