jueves, 18 de julio de 2013

Grupo de árboles.


Grupo de árboles.
(Segundas versiones)
Dibujo a pincel con tinta de color,
realizado a partir de un grabado en madera del año 1981.
Papel Schoeller Durex de 250 gramos.
Tinta Sennelier a la gomalaca.
Autor: BB

Grupo de árboles.
Flujo transparente
de la rama en el aire.

Las venas del viento.
El tronco que se fuga
a los cielos en rama.

Colores parientes.
Familia de verdes.
Grupo de árboles
rozándose entre sí,
rasca que te rasca.

Consorcio de aves,
de todas las clases
y en lucha entre sí.

Como bien nos dijera
ese prohibido librote
del Innombrable ése.
¡Ave canora del peón¡
Dice el vulgo entre sí.

Grupo de árboles.
Condominio del bicho
y de su Pasión sexual,
sea animal o tal por cual.

Grupo de árboles.
Son sus raíces, ciegas
en la querida tierra.

Son un
húmedo matrimonio.
Son una
loca noche libertina.

Son un
ovillo de madera fina
que al unirse entre sí,
lo vuelve uno solo,
al grupo de árboles.
Ese que yo dibujara
en el lugar en sí,
donde hace mucho
yo mismo naciera.
En Florida. Aquí.

Verso y dibujo:
bb

sábado, 13 de julio de 2013

Caniches copulando debajo del escritorio de mi abuelo.



Serie de las pesadillas.
Caniches copulando debajo del escritorio de mi abuelo.
Dicha serie, abierta hace más de 30 años, produce de vez en cuando nuevas pesadillas combinadas con las anteriores o completamente originales como en este caso. El grabado está impreso en papel Canson Editions de 250 gramos, de puro algodón y libre de ácido.
La obra tiene 30 cm x 24 cm y forma parte de 6 nuevos grabados sobre pesadillas,el sexto está en proceso de elaboración.
Autor: BB

miércoles, 10 de julio de 2013

El Coronel Borges muerto a tiros de Remington.


El Coronel Borges muerto a tiros de Remington.
Dibujo a la tinta china y a la
tinta Sennelier con base de gomalaca.
Colores sepia y Púrpura.
Papel Schoeller Durex 250 gramos.
Autor: Benavidez Bedoya.
En 1874 Mitre se subleva aduciendo fraude en las elecciones nacionales que acababa de perder. Si bien el fraude era algo corriente, las diferencias eran notables y siendo él un supuesto adalid de la institucionalidad, su revolución resultaba curiosa. Era Presidente Sarmiento y el nuevo Presidente ganador, Nicolás Avellaneda; Borges estaba comprometido para rebelarse
con Mitre y a la vez le había dado su palabra a Sarmiento de que mientras él fuera Presidente, no se iba a sublevar desde la Comandancia en Jefe de la Frontera que le había confiado. Claro que al Presidente Sarmiento dejar el poder, Borges se declaraba libre de hacer lo que quisiera. Como Bartolomé Mitre pensaba sublevarse en ese momento no había contradicción. Pero la revolución se adelantó, entonces Borges no sublevó su unidad y se incorporó a la revolución de Mitre como simple soldado. Fue una actitud digna y éticamente irreprochable pero no convenció a nadie y quedó mal con todos, con los oficialistas y con los revolucionarios. Obviamente a Mitre no le hizo gracia que se apareciera solo. El alzamiento terminó en la batalla de La verde; ésta era una estancia en la provincia de Buenos Aires, donde un Batallón de Infantería oficialista comandado por el Coronel Arias, amigo personal de Borges, se encontró con el ejército de Mitre. Usando las instalaciones de la estancia se fortificó, cavó trincheras y se dispuso a pelear con gran inferioridad numérica, pero con buen adiestramiento y mejor armamento. Mitre cometió un error imperdonable. Sus 5.000 hombres, casi todos de caballería, junto a los indios amigos le parecieron imbatibles y los lanzó al ataque. Sin tomar en cuenta que él mismo había vencido a las montoneras oponiéndoles la infantería armada y parapetada. La caballería ya hacía un siglo que era cada vez más anacrónica y con los nuevos sistemas de armas los jinetes eran blanco fácil para el infante de a pie.
El batallón del Coronel Arias le mató 1.000 jinetes en cuatro horas, incluidos varios oficiales superiores entre los cuales se encontraba Borges. Los fusiles Remington hicieron lo suyo, como contra el indio fueron muy eficientes, no eran “a repetición” como se dice, eran de retrocarga, se cargaban las municiones de a una, pero de manera fácil y rápida, llegando a producir 6 tiros por minuto. Ante una carga de caballería podía el soldado efectuar varios disparos hasta tenerlos encima. De allí viene el dicho: “venirse al humo”, “se me vino al humo”, “me le fui al humo”; resulta que el indio sabiendo que después del humo el milico estaba cargando una nueva bala, se le iba al humo antes de que pudiera otra vez disparar. Dicen que Borges se hizo matar desesperado al ver que sus compañeros de armas lo tenían por traidor al no haber sublevado las unidades a su mando. Con dos ayudantes cargó contra el sector másvirulento del enemigo, se le fue al humo y fue abatido por disparos de Remington. Al morir le encomendó su joven esposa y sus dos pequeños hijos al General Mitre. Fue enterrado primero en 9 de Julio y luego en el Cementerio de la Recoleta, junto al Coronel Isidoro Suárez, (también ascendiente de Jorge Luis Borges) y al Coronel Olavarría. Sobre su pecho ostentaba el Cordón de Tuyutí, la Medalla de oro acordada por el Gobierno argentino y la medalla de cobre con pasador de oro por la terminación de la Guerra del Paraguay y un par de balazos del Remington Rooling Block Nro.: 1, el fusil “Patria”.
Reseña y dibujo: BB.

lunes, 8 de julio de 2013

La locura.


La locura.
(Segundas versiones)
Dibujo realizado a partir de un grabado en madera del año 1979.
Papel Schoeller Durex de 250 gramos.
Tinta china Sennelier a la pagode.
Autor: BB

sábado, 6 de julio de 2013

El diario de la mañana. Otra versión.


El diario de la mañana. Otra versión.
(Segundas versiones)
Dibujo realizado a partir de un grabado en madera del año 1982.
Papel Schoeller Durex de 250 gramos.
Tinta china Sennelier a la pagode.
Autor:Alfredo Benavidez Bedoya.

miércoles, 3 de julio de 2013

El Coronel Borges, el Cacique Pincén y la isla Martín García.


El Coronel Borges, el Cacique Pincén y la isla Martín García.

El Coronel Borges luchó contra los indios en la frontera y fue el protagonistade un tratado de Paz que se firmó con el Cacique Pincén y otros. Durante meses negociaron un intercambio de prisioneros indios por cautivos blancos, la suspensión de las hostilidades y la entrega de víveres y mercaderías,compensatorios por la calma prometida por las tribus. Se establecía que el
Gobierno entregaría al año: 800 yeguas, 800 cuadernillos de papel, 400 botellas de ginebra,800 libras de yerba y 800 libras de azúcar, las entregas se haría cada cuatrimestre. Las yeguas eran para comer, porque la base alimentaria del indio había mudado
del guanaco y el ñandú a la yegua, a raíz de haber depredado a los primeros por años. La ginebra era para chupar al dejar la sidra fermentada por sus hermanos los indios manzaneros por el trago fuerte de los gringos. La yerba mate era para despuntar
el vicio guaraní y los cuadernillos de papel no sé porque escribir no sabían. El tratado se firmó en el año 1873 y a poco de andar, los proveedores del Estado empezaron a incumplirlo, volviendo por lo tanto otra vez “cabreros a los indios”
y otra vez la vuelta a los malones sorpresivos. Este tratado se firmó para alcanzar la paz en la frontera y concentrar los esfuerzos bélicos contra López Jordán.
A Borges lo mandaron a pelear con éste último y andando el tiempo el Coronel Conrado Excelso Villegas capturó a Pincén. Ocurrió cuando Borges había vuelto de Entre Ríos y ya parecía que era el único que quería la paz. El cacique fue sorprendido en los toldos, montó en pelo llevando a su hijo más pequeño; perseguido por una patrulla, desmontó y se escondió con su hijo y su perro
en una cueva de tigre, pero los soldados tenían otro perro y entre ellos se ladraron revelando el escondite de Pincén y de su hijo Nicasio. Creyendo que realmente había un tigre, un cabo preparando la carabina ya se disponía a disparar, cuando el indio se entregó protegiendo la vida de su niño. Niño que sería más adelante cuidado por el Coronel Eduardo Racedo, al llevarlo a vivir con él y no para explotarlo en su campo, dado que cuando Nicasio quiso volver con su familia a los 18 años, lo hizo. Racedo no era un niño de pecho pero tampoco lo era Pincén, ambos eran soldados enfrentados y aprendieron a respetarse en el campo de batalla. Al desmoronarse el frente de los indios, los prisioneros indios eran cada vez más y eran mantenidos en retaguardia, teniendo que dedicar soldados a su cuidado. La situación era imposible de sostener por peligrosa, y fue por eso que se decidió enviar a la isla Martín García a los indios que no se incorporaban a las fuerzas nacionales. Hay un listado
de indios de Pincén, a los que luego siguió su jefe, listado refrendado por el Coronel Francisco Borges: Juan Courrín, Segundo Coliqueo, Calfulán, Martín, Calfrenán, Miranda, Viche, Comó, Lienlof, Molina, Carriqueo, Cayún, Chanquelof, Llanquenao, Piccón, Quebrón, Huenchual, Cornejo, Medina, Nicasio Farías, Demuncio, Huincarrey, Juancho, Milacleo, Pancho, Manuel y Melinao. Ya habían enviado otros indios a Martín García y lo seguirían haciendo, pero esa medida no tendría el “el mejor efecto” como pensaba Borges. Y no lo tendría por motivos que se analizaran en una próxima reseña llamada: “Los indios en la isla Martín García”.
Recomiendo el libro:
Pincén. Vida y leyenda.
Juan José Estévez.
Editorial Biblos.

martes, 2 de julio de 2013

Jorge Luis Borges y la isla Martín García.


Jorge Luis Borges y la isla Martín García.
Autor del dibujo: BB

“Un tío mío, marino, tuvo a su cargo esa isla. Hace de eso mucho tiempo. Debía correr el año 1911 cuando fui a la isla Martín García a pasar un largo verano. De esos recuerdos tan gratos me vuelven a la memoria mis correrías en un caballo tobiano y mis expediciones por las canteras. Pero siempre que se habla de esta isla, vuelvo a pensar en el proyecto de Sarmiento.
Hacer allí y con el nombre de Argirópolis, una capital que uniera las dos bandas del Río de la Plata.”
Revista Gente. Número: 432. 1973.